Desde el primer izamiento de la Bandera Nacional en Buenos Aires hasta el éxodo jujeño.
Primer izamiento de la Bandera Nacional
Es el primer izamiento realizado en Buenos Aires, el mismo fue llevado acabo en el punto más alto de la Iglesia San Nicolás, situada en lo que hoy es el flamante Obelisco, símbolo de la ciudad de Buenos Aires.
A pesar de las reprimendas que Manuel Belgrano recibió de Bernardino Rivadavia por izar la enseña blanca y celeste, los colores flamearon por primera vez en la Ciudad de Buenos Aires en un “acto no oficial” en la parroquia de San Nicolás de Bari, el 23 de agosto de 1812. Fue a casi 6 meses de haber sido enarbolada en la ciudad santafesina, y a tres meses de la jura en Jujuy ante el pueblo y el ejército.
Precisamente desde Jujuy fue donde Belgrano -enterado del severo apercibimiento recibido por lo “relativo a Bandera Nacional”- ofreció a Rivadavia su descargo. Uno de los motivos que esgrimió pueden servirnos para entender lo ocurrido en la parroquia de San Nicolás.
Éxodo Jujeño
Hace 208 años, manteniendo su cuartel general en Jujuy, el General Manuel Belgrano tras recibir la comunicación que el enemigo español avanzaba con fuerzas superiores en número y armamento, impartía la orden de retirada total. El Triunvirato le ordenaba replegarse hasta Córdoba, previo paso por Tucumán, y el general, pese a no estar de acuerdo totalmente, cumplió la orden y, con una visión integral de las acciones de guerra que se estaban llevando a cabo, decide dejar Jujuy como "tierra arrasada" para debilitar el avance realista.
Así fue como el pueblo jujeño acató la orden que especificaba su movilización hacia Tucumán y el levantamiento de todo lo que fuera de utilidad de la zona. Abandonando todas sus pertenencias, se quemó todo lo que no era transportable, las casas fueron destruidas, los cultivos cosechados o quemados, se cegaron los pozos de agua, inhabilitando cualquier bien o recurso al enemigo que pudiera serle útil para recuperar el estado de sus hombres y ganado. Este hecho le produjo al enemigo un desgaste logístico que se hizo sentir sobre sus fracciones, y que fue incrementándose a medida que se adentraban en el territorio. Sumado a esto la acción de la retaguardia de combate a cargo del general Eustaquio Diaz Vélez que días después vence a una avanzada realista en el combate de Río de las Piedras el 3 de septiembre.
No sólo se destaca en los sucesos de nuestra historia esta sacrificada hazaña del pueblo jujeño, por abandonar sus casas, quemar sus cosechas y llevarse su ganado acatando una orden de tal índole, si no que también es interesante comprender el carácter y la firmeza que tuvo el general Manuel Belgrano para dar una orden de esas características. Finalmente, veinte días después, el ejército patriota vencería en Tucumán.
Cada año, se homenajea esta fecha en la provincia de Jujuy llevando a cabo una quema simbólica. En este acto se construyen chozas de madera y paja en el lecho del río Xibi Xibi, que luego son quemadas mientras la población se desplaza a pie y en carretas simulando la partida del pueblo que abandonó sus pertenencias y bienes en pos la libertad del pueblo argentino. El invalorable sacrificio de ese pueblo posibilitó el triunfo de las armas de la Patria.

